Aterciopelados en un nuevo ciclo y en busca de un nuevo sonido

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Kristel Latecki


Hace 22 años se editó El Dorado, el segundo disco de Aterciopelados y el que les consiguió fama regional gracias al hit Bolero Falaz. Pero el álbum comenzaba con otro tema que se transformaría en un himno de la banda. Florecita Rockera comenzaba con un riff apacible que explotaba enseguida en la distorsión en su estribillo. Una versión del “loud-quiet-loud” que estaba de moda en la época. “¡Florecita Rockera, tú-te-lo-bus-cas-te!”, cantaba Andrea Echeverri, envolviéndote en una vorágine de rock, emoción, catarsis y empatía. 

Esa combinación de sentimientos no pasaba muy a menudo, porque no muy a menudo se escuchaba una voz femenina comandando una banda de rock, y mucho menos en español. En el medio del furor del rock en nuestro idioma, Aterciopelados representó un ejemplo original e importante para las oyentes del continente, una figura admirable y necesaria. Y una que se mantuvo por más de dos décadas.

Aterciopelados comenzó precisamente como una banda de rock, pero enseguida empezó a enraizarse en la tradición latinoamericana e introdujeron folklore, sonoridad que tuvo una mayor participación en La Pipa de la Paz (1997). Pero también se acercaron a la electrónica en el genial Caribe Atómico (1998). Recorriendo la discografía hasta Río su último disco de estudio de 2008, podrá haber inquietudes que resalten más que otras, pero lo que todos tienen en común es la misma personalidad del dúo creativo conformado por Andrea y Héctor Buitrago: la fusión de estilos y principalmente, sus letras. 

Sea hablando de amor (El álbum, Complemento) y rupturas (Rompecabezas, Maligno), de escenas de la vida latinoamericana (La Pipa de la Paz, Miss Panela), el medioambiente (Caribe Atómico), el feminismo (Oye mujer, El Estuche), se podía confiar que Aterciopelados iba a encontrar una manera poética y cautivante de declarar, criticar y expresar.

En 2011 decidieron separarse y seguir sus carreras en solitario. Pero en 2014 sorprendieron con la noticia de su reunión, motivada por la excusa de festejar los 20 años del festival Rock al Parque, un evento bogotano de gran importancia para la comunidad musical y que en 2006 la banda homenajeó en el tema Al Parque. 

Lo que siguió después de aquel show lo cuenta Andrea Echeverri desde Bogotá, previo a su próxima visita al sur del continente y que el 28 de noviembre los tendrá en Montevideo, con un show en La Trastienda Samsung donde presentarán su más reciente disco en vivo, Reluciente, Rechinante y Aterciopelado.

 


Después de aquel show en Rock al Parque, ¿qué fue lo que los hizo decidir reunirse nuevamente?
Pues en realidad fue ese concierto, porque cada uno estaba haciendo sus proyectos solistas y ya llevábamos como 3 años casi sin vernos. Porque tuvimos una pelea y quedo una herida, ¿no? Nosotros somos muy cercanos en muchos niveles, porque fuimos pareja en una época. Entonces estuvo muy bien estar separados y hacer el ejercicio de hacer todo un disco cada uno por su lado. Cada uno aprendió a hacer lo que el otro hacía. Pero entonces en 2014 lo que pasó fue que Rock al Parque cumplía 20 años. Por ahí empezaron a coquetearnos y pues nos ofrecieron dinero bueno, como si fuéramos banda extranjera. Porque a veces a los de acá les pagan poquito y a los de afuera les pagan más. Entonces fueron muchas cosas que hicieron que nosotros dos empezáramos a mandarnos mails, hablar de lo que pasó. De pronto fue momento para que hablemos, nos perdonemos, qué sé yo. Igual yo sobre todo estaba muy escéptica y dijimos bueno, hagamos Rock al Parque y según cómo nos sintamos pues seguimos o no seguimos. Y fue todo muy chévere. Creo que quedaron las mismas cosas de afinidad por las cuales hemos sido pareja y hemos trabajado 20 años juntos o más. Pero también ahora hay un espacio y respeto. Creo que a veces es como los matrimonios, ya hay tanta confianza que eso ya se vuelve inmanejable. Pero ahorita estamos en un buen momento y creo que también por la edad que tenemos. Ya estamos en el quinto piso, y empiezas a sentir que las nuevas oportunidades son muy chéveres. Porque otra vez firmamos con una compañía grande, entonces hay presupuestos para hacer los discos con buenos productores, hay presupuesto para hacer los videos. Entonces se siente muy chévere este nuevo ciclo. Estamos muy emocionados por todo lo que está pasando.

¿Sienten que una banda como ustedes, cuyo mensajes son tan variados y profundos, sea más que necesaria y que se extrañaba en la actualidad?
Pues, el tema es que nosotros nunca dejamos de hacer la música. Pero por eso hablo de la multinacional como hablo ahora, porque fuimos independientes mucho tiempo y seguimos produciendo ese tipo de contenidos mucho. Pero nadie se enteraba, porque al ser independiente puedes grabar tu disco, puedes hacer una gestión pero desde un tamaño chiquito. Luego ya cuando tienes la multinacional de pronto todo el mundo se entera. Y hay un aparato de divulgación que se siente muy chévere, porque durante mucho tiempo hicimos, hicimos, e hicimos y cuando la gente me encontraba en la calle me preguntaba por qué no volví a cantar, ¡cuando en realidad llevaba todo el día trabajando en eso! Era un poco agotador. Digamos que volver a que todo el mundo sepa es muy chévere. Ahora estamos con el disco Reluciente, Rechinante y Aterciopelado que es solo de clásicos y claro que se dan cuenta que hay una cantidad de canciones que fueron muy importantes para la gente en algún momento. Y además hay como esta cosa de que te acuerdas de cuando estabas en el colegio o en la oficina, que hace que sean muy intensos los encuentros, ¿no? Y además están los contemporáneos y los hijos, entonces aparecen todos los jovencitos todos contentos, porque las madres les ponían la música de cuando eran chiquiticos. Es muy bonito. Y también es sentir que los kilómetros no solo te vuelven viejo, canoso y con espasmos, sino que hay otras cosas que hemos ido consiguiendo que son muy bonitas. 

En ese disco aparecen canciones como El Estuche que en su momento fue un tema muy importante y al día de hoy no ha perdido la vigencia.
Y cada vez más. 

A esa canción le siguen a Oye Mujer, a las canciones de tu disco solista Ruiseñora (2013), tenés un repertorio gigante de canciones feministas que siguen siendo muy necesarias.
¡Sí! ¡Claro! Son importantes porque como que los cambios tecnológicos han hecho cosas raras en la manera en que nos relacionamos, y nos miramos. Yo he escrito varias canciones del cuerpo, porque aunque los hombres y mujeres sean aceptados, las mujeres siempre les cuesta un poco más, y esa relación que cada una de nosotras tiene con su cuerpo es todo un rompecabezas. Y además tengo una hija de 15 años, entonces ella a veces escucha las canciones y me dice "ay mami, haz una otra de esas". Porque sí, en realidad ser mujer hoy es una cosa de locos. 

Hay una canción nueva también que se llama Amo mis piernas, ¿es una de las que van a estar presentando ahora?
Sí, esa es la que le gusta mucho a mi hija. Y escribí otra que vendrá en el disco nuevo que se llama Cuerpo. Son todas medio parientes de El estuche. A veces mi compañero y Héctor, que son hombres, me dicen "pero ese tema ya lo tocaste. No hay necesidad de escribir mas de esos temas", y yo digo: "cada día que uno se levanta y se mira al espejo necesita una de esas canciones". Que te digan lo ridículo que son las Kardashian esas, o lo extraño que son todas esas cirugías. La cosa es muy extraña.

Por ahí leí que Florecita Rockera también se transformó y pasó de ser una canción de amor a un tema de empoderamiento femenino.
Sí, como que muchísimas chicas en internet y todo se llaman a sí mismas “florecita”. Hay como toda una cosa. A mí me ha pasado que a veces me cambio de barrio y los niñitos chiquitos pasan por la casa gritando la canción. De hecho mi hija cuando era chiquitica nunca la había escuchado y un día escuchó a unos niños cantándola. Tiene su onda infantil y su onda feminista.

¿Entonces Aterciopelados ya esta preparando un nuevo disco?
Sí, ya grabamos cinco canciones con Cachorro López, que las esta produciendo. Grabamos otras tres con Héctor y nos faltan cuatro que las vamos a hacer en enero. Ya sabemos que el disco va a salir el primer semestre del 2018. 

¿Vamos a escuchar acá algunas de las canciones nuevas o se van a concentrar en el Reluciente, Rechinante y Aterciopelado?
Creo que nuevas solo estará Amo mis piernas, porque de hecho todavía no las hemos montado con la banda, sino que ese proceso lo tuvimos en el estudio. 

Ustedes fusionan muchos estilos, tienen la pata más latinoamericana y folclórica, y la pata más rockera, ¿que les interesa hoy en día explorar o combinar?
Pues yo he escuchado que hablan de pop actual (risas). Porque de alguna manera como que tienes que competir, ¿sabes? Y estamos compitiendo con unos monstruos: el reggaetón, que tiene un ritmo y una cosa muy contundente, muy pegajosa. Mi hijo de 9 años es reggeatonero, entonces yo paso por diferentes estados. Paso de rechazarlo frontalmente y después digo no, pero si me pongo a decir “eso no, eso no” más lo van a escuchar. Estamos tratando de encontrar un sonido que pegue.