Mi Amigo Invencible y una doble oportunidad para conocerlos

 Inzendies

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Kristel Latecki

Mi Amigo Invencible es una de las bandas argentinas originarias de Mendoza que ha logrado conquistar cada vez mayor terreno musical. Con 10 años de carrera y seis discos editados, han reinventado y evolucionado su sonido, y han influenciado a la generación de músicos que vino después.

Con su último disco, La danza de los principiantes (2015), la banda logró posicionarse como uno de los destaques del año, con atención a las melodías y las historias, guitarras post-punk y corazón indie. 

Es con este trabajo y un nuevo EP editado a principios de agosto titulado Nuestra noche, que inaugura un sonido más pop, la banda llega por primera vez a Montevideo por partida doble: el sábado en Solitario Juan junto a La Mujer Pájaro y el domingo en RIO Café y Club con Algodón y Viajes en la Superficie.

Antes de llegar, el cantante y guitarrista Mariano di Césare cuenta sobre lo que está sucediendo con la movida musical mendocina, la grabación de su próximo disco y el enfrentarse con el público montevideano.


Acá en Montevideo de a poco está llegando la movida mendocina: el fin de semana pasado tocaron Simón Poxyran y Luca Bocci, y ahora ustedes, que fueron un poco la banda que abrió el camino para que Mendoza diera a conocer a sus talentos. ¿Qué está sucediendo allá que está generando tantos buenos proyectos? ¿Hay una comunidad allí que apoye nuevos proyectos y los ayude a trascender las fronteras de la provincia? 
Sí, esa comunidad es hoy. Esa comunidad es el interés. El arte mendocino siempre estuvo encendido, y tuvo un apoyo gigante, pero de un grupo pequeño, que eran por sobre todas las cosas, amigos de los artistas. Sobre todo porque el mendocino siempre se codeó mucho con el prejuicio. Si sos local, sos menor que el que viene de afuera, de la gran ciudad. 
Hoy en día, al ver que el arte trasciende esa frontera, que la federalización se hizo más fuerte, ese techo parece estar rompiéndose cada vez más rápido, las bandas viejas se dan a conocer gracias a las bandas nuevas que crecieron escuchando a esas bandas viejas, y el público mendocino quiere y necesita participar de ese juego.

¿Hay un distintivo sonido mendocino?
Sí, pero es mas que nada la forma de hacer, un procedimiento, una idea, no es un estilo. Es la necesidad de experimentar desprejuicidamente. Costó mucho romper esa barrera, va más o menos por ahí. La distinción nace de la experimentación con sonidos de cuyo, del mundo y sobre todo, del juego constante. 

Sus tres últimos discos conforman una trilogía, ¿cuál es el factor que los une?
Primero que nada, un paisaje que nació de un dibujo con Federico Calandria. Ese lugar sufrió transformaciones que fueron atravesadas por experiencias personales en la banda (sobre todo nuestra mudanza a la capital), y empezamos a jugar con la ficción, empezamos a describir los dibujos de Fede con nuestros sonidos y sentimientos, no fue para nada premeditado. Recién en el final nos dimos cuenta de que habíamos generado una obra de tres partes. 

¿Cómo surgió la salida de este nuevo EP que se inclina más hacia el pop y guitarras muy Mac Demarco?
Pasamos mucho tiempo presentando La danza de los principiantes, y la necesidad de grabar nuevas canciones nos estaba ahorcando. Entonces, antes de entrar a grabar el disco nuevo, pensamos que era mejor entrar en calor grabando algo más sencillo y pequeño con algunas canciones compuestas en el medio de esta desesperación. Pensamos en pop, pero lo que más queríamos hacer era un bolero. Lo de Mac Demarco es generacional, son los sonidos que circulan en el cosmos, solo que al ser una estrella mundial parece ser el creador de un sonido, que es hermoso, pero al fin y al cabo no es para nada original. 

Hace poco terminaron la grabación de su próximo disco. ¿Cómo fue la experiencia de irse a grabar totalmente aislados?
Fue la mejor decisión que podríamos haber tomado, por respeto a nuestra música, al tiempo construido y a nuestros espíritus. Estábamos muy contaminados con el ritmo de la ciudad, no estábamos siendo nosotros. Nos tomamos el tiempo para reencontrarnos con nuestra amistad, y el resultado fue invencible. 

Ya tienen 10 años de carrera y han tocado muchísimo en Argentina, ¿cómo preparan un show para un público que los ve por primera vez?
Nunca dejamos de tener cagazo, nervios y preguntas de cómo será ese momento, si habrá respuestas, o simplemente silencio. Pero en estos diez años hemos construido un refugio de hierro musical que nos envuelve, nos protege y que también invita libremente a quien quiera divertirse junto a nuestras canciones. 
Ensayamos las canciones que más nos gustan. Vamos a llegar, pasear, observar y divertirnos, en base a eso vamos a preparar el show, una lista de temas según lo que sintamos en el territorio inexplorado. Estamos más ansiosos que la mierda. Mateo, Zitarrosa y Maslíah son pilares fundamentales en la historia de la banda, para nosotros es muy importante devolverles lo que nos regalaron con el máximo de nuestros respetos.