Genuflexos vuelve con un disco más progresivo y prolijo

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Genuflexos es una banda que suele tocar muy pocas veces al año, por eso cada vez que llega un show, suele tratarse de un evento importante. En este sentido el quinteto experimental se presentará este sábado en la Sala Camacuá, junto a Portillo, proyecto del bajista Jorge Portillo, acompañado por el resto de los músicos del grupo. Será un espectáculo extenso, donde la banda se dedicará a mostrar las nuevas composiciones que aparecerán en el nuevo disco que será editado el año que viene. Pero tampoco faltarán canciones de sus dos discos anteriores, incluso junto a la voz invitada de Adrián “Garza” Biniez, que formó parte de la composición del primer disco del grupo, Ex Cine Trocadero (2007).

“Las nuevas canciones, aunque no sé si llegan a ser canciones, tienen un nivel de complejidad mucho más grande de lo que venían teniendo antes”, adelanta el guitarrista Manuel Rilla, encargado también de la edición de los temas. “Es mucho más progresiva la música. No respeta una forma clara de estrofa-estribillo-estrofa. A veces son dos temas en uno, o pueden ser dos temas unidos. Hay enganches. Es música bastante diferente. Y de alguna manera es más pretenciosa que antes, para mal o para bien. Hay más información, más capas, es progresiva, y es un cambio. En algún punto tiende a una cosa que está buena, pero por otro pierden un poco la densidad más rockera y más desprolija que teníamos”.

La banda comenzó a trabajar en este nuevo material a principios del año pasado, junto al baterista y percusionista Mauricio Ramos, que se incorporó al grupo en 2014. “Es muy virtuoso, no es un baterista de rock. Eso para nosotros estaba bueno, porque para la música que pensábamos hacer necesitábamos un poco más de versatilidad. El tipo puede hacer lo que quiera”, cuenta Manuel.

Genuflexos tiene un proceso extenso de creación y producción. Graban ensayos y pruebas que luego Manuel escucha y con sus diferentes partes arma un tema. “En este disco particularmente, el guitarrista Guillermo Stoll tenía varias piezas de guitarra por así decirlo, y empezamos a tocar sobre eso y a grabar. Yo me encargo de recopilar los ensayos y agarrar pedacitos que me gustaron, porque el 80% es basura. Y con eso hacemos maquetas y sobre ellas Juan (Stoll, vocalista) empieza a probar voces. De repente también el 80% es basura, pero agarrás una palabra que dijo en otra parte y la ponés en otro lado y ahí queda de puta madre”. Aquí su trabajo como editor entra en la ecuación: cada canción se arma casi como una película. “Es una búsqueda. El proceso fue lindo pero también fue lento por eso”, afirma.

La banda esta todavía decidiendo el nombre del álbum y cómo realizar su edición. Pero para matar la espera se podrán conocer estas nuevas composiciones en vivo mañana