Montevideo Rock: entre el recuerdo y el presente

 Fotos: Intendencia de Montevideo

Fotos: Intendencia de Montevideo

Kristel Latecki

Esta nueva edición del Montevideo Rock ya no tiene el mismo peso simbólico que su antecesor. No es un espacio de liberación para una juventud oprimida y del rock como expresión contracultural, sino un lugar de reunión, celebración y consumo musical. Los mensajes que se espetaban desde el escenario otrora eran en contra de un gobierno represor, de un presente oscuro y un futuro incierto, de un inconformismo profundo. Ahora lo que predominó fue una intención de recordar respetuosamente aquella primera edición, y lo que se expresaron fueron sentimientos de agradecimiento, unión y respeto. Hasta los pogos eran ordenados. 

Para los que lo vivieron, el Montevideo Rock significaba otra cosa. Algo que atesoraban en sus corazones con un orgullo particular. Pero desde entonces el país cambió de maneras fundamentales, como también lo hizo el rock. Ahora, 31 años después, haber revivido ese símbolo en un contexto tan diferente hizo que cambiara su significado. Con la confirmación de su segunda edición para 2018, Montevideo Rock rápidamente se desdibujará y comenzará a transformarse en una serie de festivales donde su valor cultural recaerá en el line-up y todo lo que gira entorno al escenario: la experiencia festivalera. 

Pero no por esto hay que lamentarse ni poner flores en la tumba. Esto es lo que está sucediendo con todos los eventos de este porte. Pasó con los intentos de revivir Woodstock, hasta con Rock in Rio, que todavía intenta dejar mensajes sobre la ecología y el cuidado del Amazonas a pesar de que todo quede tapado con el brillo de sus artistas. Naturalmente la cultura y sus expresiones evolucionan. Restará ver si la organización del festival decidirá mantener su vínculo con la primera edición de cara a sus próximos eventos o se apropiará del nombre para crear su propio camino.

En este sentido, Montevideo Rock 2.0 dejó demostrado muchísimas cosas positivas: el nivel de la producción local, que tomó un espacio acotado y le sacó el jugo, construyendo escenarios de primer nivel y con una iluminación y pantallas acorde; la profesionalización de las bandas, que absolutamente todas dieron espectáculos a la altura de las circunstancias y supieron cómo sacar sus mejores sonidos y comandar a las audiencias (eso está de más decirlo para las bandas que tocaron en el escenario principal, pero es destacable para todas las que se presentaron en el secundario); y demostró el estado actual del rock uruguayo, que contra pronósticos negativos sigue teniendo poder de convocatoria post-Pilsen Rock. 

Y hablando de aquel festival fundamental del 2000, cuyos artistas fueron los mismos que llenaron el escenario principal, Montevideo Rock -como festival no regido totalmente por el rédito-, podría proponerse para sus siguientes ediciones crear su propia identidad sonora, además de darle la oportunidad de acceder al escenario mayor a artistas en pleno crecimiento, y dejar el secundario para músicos verdaderamente emergentes.

 

Momentos destacados

 

Gabriel Peluffo interpretando Gritar junto a Enlaces

El colectivo Enlaces se encomendó revivir lo que fue la primera edición del festival, interpretando canciones como Razzia de Guerrilla Urbana, Indios de Legião Urbana, Flores en mi tumba de Traidores y Ahuyentando el miedo de Zero. Pero el momento más alto fue contar con Gabriel Peluffo cantando Gritar de Los Estómagos, en la versión realizada por Luciano Supervielle para su disco Reverie. 

Los homenajes y referencias al primer Montevideo Rock

Además del set cargado de recuerdos de Enlaces, varias bandas decidieron realizar sus propios homenajes. Cuarteto de Nos recordó su anterior participación en el festival rememorando Andamio Pijuán, mientras que Riki Musso, por su parte, brindó por sus excompañeros realizando Ya te vas a mejorar; El Peyote Asesino interpretó El Ojo Blindado de Sumo, tema que forma parte de su repertorio desde casi que el principio y Cuatro Pesos de Propina hizo Mejor no hablar de ciertas cosas. Asimismo Hablan Por La Espalda hizo su versión de Gritar originalmente realizada para el especial de TV Ciudad sobre el primer festival.

La necesaria presencia femenina

Los festivales suelen ser espacios donde la representación femenina escasea, pero este evento dio la oportunidad para que miles de mujeres se vieran reflejadas sobre el escenario. Enlaces, que contó con cuatro vocalistas: Mónica Navarro, Julieta Rada, Mica Sapin, Lucía Torrón y a la bajista Patricia Ligia como miembro estable. Nameless, Laura y los Branigan y Alfonsina son proyectos liderados por mujeres: Betina Sánchez, Laura Gutman y Alfonsina Álvarez, que a su vez en su banda cuenta con la tecladista Victoria Brion y tuvo como invitadas a Ellas Cuarteto de Saxofones y a Camila G. Jettar. Asimismo, La Tabaré tiene a la imponente voz de Lucía Ferreira; Julen y la Gente Sola tiene a Agustina, su bajista; Franny Glass incorporó a su banda a Lucía Romero como cantante, tecladista y trompetista; y Ruben Rada tiene a sus talentosas hijas, Lucila y Julieta en coros.

El escenario Pilsen

El cartel del espacio secundario fue sólido ambos días. Se aseguró bandas consolidadas, como Hablan Por La Espalda y Pecho E Fierro, y muchas que vienen cultivando una firme cantidad de seguidores, como Eté y Los Problems (grupo que ya esta en camino de alcanzar una mayor popularidad propia del escenario mayor y tuvo uno de los mejores momentos del festival: Ernesto haciendo pogo con el público con bengala en mano), Riki Musso, Hermanos Láser, Julen y la Gente Sola y AFC. También hubo artistas como Alfonsina, que este año consiguió excelentes críticas por sus nuevo disco, y Laura y los Branigan, banda que la lucha desde el under pero que está en el momento de adquirir nuevos oyentes. Esta podría ser su oportunidad.

Arde todo con @losproblems

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El cierre con canciones icónicas

Y finalmente, subsanando las críticas que Jorge Nasser realizó cuando su invitación al festival no llegó, No Te Va Gustar cedió su escenario para que interpretara junto a la banda, Christian Cary y Matías Rada Candombe de la Aduana. Le siguió una versión de Gris de Loop Lascano, y así ofrecieron dos de los temas que pertenecen al cancionero popular rockero y uruguayo por excelencia.