Buenos Muchachos y la ceremonia científica de "Misal Parvo"

Kristel Latecki


De cara a Misal Parvo, el próximo show que ofrecerá Buenos Muchachos en el Auditorio Nacional del Sodre el 25 y 26 de julio, lo mejor es saber lo menos posible. Ya hay algunas pistas que sin embargo orientan: la colaboración con el Instituto de Investigaciones Biológicas Clemente Estable; las imágenes que aparecen en los afiches, que sin ninguna explicación o leyenda abren la puerta a la imaginación; y las grandes dimensiones de este escenario que ocuparán por primera vez.

Por eso, promocionar un show del cual es mejor no hablar mucho, es difícil mas no imposible. Junto a José Nozar y Gustavo “Topo” Antuña charlamos sobre la génesis de esta idea y sobre esta banda que es mucho más que la suma de sus partes. 

Desde hace ya casi 10 años cada show que presentan tiene su encanto, su temática. Su nombre y su estética. ¿Cómo encaran o cómo deciden cada espectáculo? ¿Cuál es el disparador?
Gustavo Antuña: Sí, hay varias ideas. Son ideas que de repente quedan boyando años. Como esta, por ejemplo.

José Nozar: O una idea que se junta con otras y termina siendo un show.

GA: Fuimos creciendo y fuimos cambiando. Nuestros primeros 15 años de carrera éramos una banda de rock, básicamente. Pero por las cosas que escuchábamos, con los músicos que nos fuimos conectando, y los artistas que nos gustan de forma más completa que solo la musical, nosotros empezamos a agarrar un poco ese camino. Y bueno, pensamos ¿qué hacemos el que viene o qué hacemos ahora? Nos entretiene, nos renueva y creemos que es súper sano para nosotros.

JN: Teníamos pensado cierto show que no lo podíamos hacer en otro lugar que no fuera la Fabini. Hay un link ahí con algunas cosas que hemos hecho con el mundo de la biología, directamente con el Clemente Estable. Mi mujer es microbióloga, trabaja en el Instituto y ha participado en algunas cosas que hemos hecho con la banda. Con el #8 hicimos en el Teatro de Verano unas proyecciones entre medio de los sets con bacterias. La intro de la Balzo la musicalizamos con un video de bacterias. Y ahora tenía una idea que tenía un montón de ganas de hacer. Estuve viendo unas imágenes buenísimas y al mismo tiempo el Clemente Estable cumplía 95 años y podía apoyar al evento. 

Tampoco es un misterio monstruoso, porque no pueden ser tantas cosas. Pero por lo menos a nosotros nos impactó teniendo la idea de lo que iba a pasar. Ojalá a los espectadores también por lo menos les llame la atención.

¿Cómo se fusionan las dos áreas, la música por un lado y la ciencia? ¿O con la biología específicamente?
JN: Ciencia y música siempre han estado muy juntos. 

GA: La frecuencia, las matemáticas, la física.

JN: Finalmente la música repercute en nosotros mismos. Eso es lo que estamos intentando presentar en este show.

GA: Somos bacterias, somos células. Somos un conjunto de cosas que van a estar por ahí.

JN: El link ha sido bastante natural por decirlo de algún modo. 

Las imágenes que mostraron ya, ¿qué son?
JN: En los afiches hay distintas cosas. La primera es de bacterias colonizando tejido vegetal. Y después las otras dos, una que de lejos puede parecer una galleta Oreo, eso es musgo sobre rocas. Y las otras dos son de Claudia en la Antártida. Son musgos y la magia de (los diseñadores) Martín Batallés y Gabriela Costoya.

También la idea del show un poco es ver cómo el micromundo y el macromundo tienen tantos puntos en común. Y también intentar generar una conexión con la cooperación, y cómo eso significa evolución de la vida. Sino ahora seríamos unas procariotas dentro de un charco. Y estamos acá tomando el café. Eso tal vez pueda ayudarnos a salir o a levantar la cabeza un poco. Esa es la idea.

¿Cómo se puede traducir a nivel musical ese macro y ese micro?
JN: Bueno, lo vas a escuchar allá. Porque lo micro también tiene su sonido. Justamente estábamos estudiando eso. Hay unos japoneses que pusieron dos grupos diferentes de bacterias, empezaron a tomar el sonido y vieron que la frecuencia en la que estimulaban unas de ellas, generaba en las otras cierto tipo de estímulos y reacciones. Tenían una comunicación también por lo sonoro. Eso deriva en algunas cosas que van a pasar en el show.

GA: Hay personajes invitados que no son personas. Son personajes musicales que van a estar ahí participando con nosotros.

Entonces, si Buenos Muchachos fuese una entidad biológica ¿Qué sería?
JN: En realidad nosotros seríamos más un sistema de cloaca (Risas). Tendríamos que llamar al sanitario. O un alien. Seríamos un animal un poco jodido.

GA: Seríamos esas bacterias que se agitan entre sí.

JN: Sí, nos estimulamos bastante unos a otros.

GA: Pienso en lo que se llama "sonar por simpatía", ¿viste? Que tocás algo, por ejemplo, una cuerda de una guitarra y suena el parche del tambor. O sea que somos una bacteria simpática (Risas).

JN: Excelente.

Hablemos del nombre del show, que por mi parte tuve que recurrir a un diccionario para entenderlo. 
GA: Pedro investiga también. Él tenía esa idea y fue a diccionarios a buscar esas palabras. Es una "pedrez", es muy Pedro eso.

Por un lado fuimos por la parte biológica científica, pero los términos “misal parvo” van por el lado de la ceremonia religiosa. ¿Es un libro de misa pequeño?
JN: Sí, por lo que hemos hablado es como una pequeña ceremonia, ¿no? Desde mi punto de vista es como una pequeña celebración. Porque es la manera en la que veo todo esto, digamos. Que es vida.

GA: Pero no religiosa. Es pagana.

JN: Como Marosa Di Giorgio tenía los Misales eróticos. Viene más por ahí.

En ese sentido, cada show que ustedes han hecho es como la misa de los Buenos.
JN: Bueno, Pedro hizo ese juego. Es un poco peligroso, nosotros igual no queremos entrar mucho en la cosa de ritual. Preferimos más que sea una cosa más pagana. Una cosa de relajación. Un disfrute que no tenga que ver con ciertos ritos o parámetros o reglas.

Bueno, ¿acá sería como una misa científica?
JN: Por decirlo de algún modo si querés.

GA: También creo que tiene que ver con lo paradójico del lugar en el que vamos a tocar, que es enorme y nos llama la atención. Yo creo que eso también juega en todo esto de la microbacteria y el macro lugar. El Misal Parvo que es el libro pequeñito.

JN: Es como una contradicción. Es un libro pequeñito pero vamos a tocar en un lugar enorme.

El micro y el macro del que hablaban.

JN: Eso mismo. Es como un juego de antagonismo. Para nosotros es enorme. Nosotros tocamos en un garage chiquito y ahora vamos a estar en un lugar gigante.

GA: Y cómo se combinan lo micro y lo macro. Usamos eso a nuestro favor. Queremos que no nos vean –como siempre–, y nos haremos más pequeños en ese lugar. Entonces, en vez de llenar todo de cosas, todo lo contrario. Sacamos todo lo que más podemos para justamente exagerar.

JN: Queremos nosotros ser en ese sentido un micro mundo.

GA: Queremos ser bacterias.

Pensando de este show para atrás, en estos últimos dos años pasaron por diferentes espectáculos, diferentes modalidades. ¿Cómo fueron viviendo cada paso? Siendo además los primeros que salieron durante la pandemia a tocar.
GA: La pandemia fue como una oportunidad laboral. Marce tuvo tremenda idea en el momento en que solo podían haber cuatro músicos en el escenario, una cosa rarísima. Pero atrás éramos 37, ¿no? Empezamos a pensar de una manera creativa musical. Esa experiencia nos fue rumbeando para este lado. 

JN: Tienen que ver con un camino que nosotros tomamos hace un tiempo, el de no superponer arreglos. Y ahí estuvimos obligados. Si viene un solo de guitarra bueno, ¿qué es lo secundario? ¿Qué es lo que no importa? Si Pedro no canta, afuera. Si la guitarra se apoya mucho en el bajo, la batería va afuera. Empezamos a ver esos lugares de silencio y en la búsqueda de un poco más de claridad. Y ese show le vino al pelo. 

Además considerando que Vendrás tiene también un ejercicio de limitar los arreglos, no superponer las capas. Esto fue al extremo.
JN: Sí. En el #8 profundizamos un poco eso, y el Vendrás fue el paroxismo de esta situación. Y esto es un paso no natural, porque creemos que todos apoyamos la música del otro. Pero es un paso que podemos dar y que tiene que ver con lo que la banda está planteando.

Seguimos siendo una banda de rock, obviamente, pero esto es para poder ampliar, para no aburrirnos. Nosotros para seguir haciendo ruido, tenemos que tener algo para decir. Algunos dirán “pah, lo que tienen para decir es un embole”. Pero bueno, para nosotros por lo menos es algo distinto de lo que ya dijimos antes. O intentamos que lo sea. No repetirse es muy difícil. Intentamos que sea algo diferente a lo que ya dijimos. 

¿Hay un miedo a repetirse o hay una intención de no repetir? 
JN: No hay un miedo a repetirse porque creo que es imposible darse cuenta. Hay un miedo al aburrimiento. Y hay una intención de búsqueda que por lo general termina escapándole a la repetición. Pero a veces no. A veces das una vuelta al círculo. 

GA: Ahora que lo decís así, capaz que es un miedo a no tener nada que decir.  Creo que somos una banda que tiene por suerte poco ego. Obviamente que lo hay porque sino sería imposible, pero hablo de un ego sano. Y creo que es bueno para nosotros porque le hace bien a la música. No importa quién esté haciendo qué, lo que importa es que el resultado a todos nos erice la piel.

JN: Nosotros somos muchísimo más que la suma de las partes y el concepto de este show lo que quiere resumir también es eso. Todos juntos ahí, vamos a ver si hacemos algo que valga la pena esos dos días.